"Oh, gran creador del ser, concédenos una hora más para representar nuestro Arte, para perfeccionar nuestras vidas" ~ James D.Morrison ~
lunes, 31 de diciembre de 2007
De Richard Wagner,
miércoles, 26 de diciembre de 2007
domingo, 16 de diciembre de 2007
Cadáver exquisíto,

que te impusieron tus ancestros
tu raza, tu escuela
tu fe, tu especie, tu género
y de vez en cuando la T.V,
también un Dios
devorador
que miraba desde altares
tu rezo inocente
de chico
Ya ves,
tu mente ha recibido
una eterna
pulsión de momentos
he aquí la utilidad del olvido,
que la conciencia de sí
ha sido desde siempre
el oirginal pecado
que arrojó al ser
del abismo.
¿Qué hacías cuando te miré?
vos también
habías roto la creencia
de que el mundo era un lugar benévolo
pero a la vez
soñabas con encontrar reposo,
y esa no es tarea
para el hijo del hombre.
así que tuve que marcharme
tras los pasos de mi sombra
yo que soy un vagabundo
sin fines de lucro
sin expensas,
y también
un soñador, un idealista
un incrédulo
que solo
sucumbe
a la pasión impetuosa
y al deseo hostíl
de seguir buscando
un cadáver exquisíto,
un prueba de eternidad,
o de grandeza.
otro domingo,

domingo, 9 de diciembre de 2007
Maquillajes.
y simulacro
de incendio
o de tedio
o de dulce amor.
He logrado apartarme
y boicotearme
insanamente
es un defecto que algunos traemos de fábrica
un desprecio por toda máscara
por más útil que sea.
Es que yo
siempre preferiré ser inútil
a usar
demasiado maquillaje en el rostro.
sábado, 8 de diciembre de 2007
James Douglas Morrison,
diciembre 8 1943 - julio 3 1971jueves, 6 de diciembre de 2007
Locura.
Te observo desde fuera
de todo lo que puedas ver
sos tan hermoso
como un niño
salvaje
y tu piel
es la prisión
que sólo un loco cambiaría
por la libertad.
On the road,

sábado, 1 de diciembre de 2007
Sin querer que nos atrapen.
Sin querer que nos atrapen
caminamos
a veces tendidos en
capas de humo y desolación.
Todos buscan un amor,
un redentor
una muleta,
un descanso de la búsqueda
de no ser atrapados.
Antes,
mucho antes de este tiempo, mi amor
cantábamos y llorábamos
de verdad.
Porque yo creía en la verdad
y también creía en el amor
y en la huída.
Y tu beso era un áncora.
Qué puedo decirte
que no te haya dicho el tiempo,
la verdad es una mujer
diabólica
que devora los pecados
más que ningún cordero.
Y ahora te acomodás
en tus sillas burguesas,
imagino que serán de terciopelo
carmesí
como la pasión que me subyuga.
Me dejaste la impresión
de haber fallado en algo grande y también,
gané con perderte
un ungüento de momentos divinos
que me hubieran sido prescindibles a tu lado.
Leí más libros de los que me robaste,
silbé trescientos noventa y un millón tangos
que no te guardo en ningún cajón
porque decidí aniquilarte
en el momento que cruzaste la puerta
(fue mucho después pero)
no seré yo quien te hable de muertes que ya conocés.
Yo guardo souvenires falsos
en los bolsillos
y en las valijas,
que no he sabido enterrar en ningún lugar
y te perdono porque no hay nada que perdonar
porque el amor también es una burla residente
y la destrucción insoslayable
de toda felicidad
es un hecho que no conocerás
en los rincones de tu prisión holgada,
a eso también lo sabés muy bien.
Mañana suspiraré rendida
por la vejez y la duda,
y me echaré en un sillón
o elegiré morir en la nada de mi gloria.
Porque todos vivimos sin querer que nos atrapen,
todos morimos con un lamento sólo;
que nada ni nadie
nos haya atrapado realmente.
