Yo recorro caminos solitarios
voy donde nadie me acompaña,
busco lo que nadie quisiera encontrar,
y cuando me arrojo al abismo de mis dudas
no hay noble alma que siga mis pasos,
no hay manos calidas,
no hay quien comprenda la esencia de mi sana locura,
(...)*
*publicaré el resto en estos días, no con intención de crear expectativas (a quién?) sino porque no tengo la poesía a mano y quise usarla de excusa para volver a meterles en la cabeza Del camino del creador de mi amigo Nietzsche, leanlo carajo, leanlo hasta que les sangren los ojos! (si se me excusa lo violencia)
"Oh, gran creador del ser, concédenos una hora más para representar nuestro Arte, para perfeccionar nuestras vidas" ~ James D.Morrison ~
sábado, 21 de julio de 2007
viernes, 20 de julio de 2007
A un lector que desconozco,
Cuándo cree usted que será lícito lanzarnos a caminar por un barrio de Buenos Aires a una hora convenida, a ver si nos encontramos como la Maga y Oliveira que andaban sin buscarse pero sabiendo que andaban para encontrarse, jaja, habrá que hacerlo carajo, qué locura.
sábado, 14 de julio de 2007
viernes, 13 de julio de 2007
Sobre lo mismo
"Así, todo hombre que quiera idealizar su vida, no deberá mirarla muy de cerca sino a cierta distancia, como hacía Goethe".
- (Friederich W. Nietzsche)
- (Friederich W. Nietzsche)
jueves, 12 de julio de 2007
Del amor, el arte, y sus variantes
Toda cosa que se vea de muy cerca pierde su valor: la maravilla de la distancia que encierra el propio ideal. Por eso la costumbre es la gran aniquiladora del amor vulgar. El odio es el único remedio contra esta especie de enfermedad que es el amor.
En otra clase de espíritus, que gustan de contemplar lo hechos desde perspectivas bastante diferentes, el amor aparece como una virtud suprema que jamás decrece con el contacto, sino todo lo contrario. Este espíritu idealista, es decir, este ser que, no conforme con la realidad vulgar, se aferra a su idea romántica del mundo, termina frecuentemente haciéndose artista, o filósofo.
En materia de amor, como en muchas otras, el artista siempre transmitirá una versión distorsionada de los hechos, sea de manera nostálgica o pesimista, sea de forma cómica o alegre.
El filósofo, por otro lado, querrá siempre aniquilar el ideal y conocer la verdad a toda costa, no la verdad, sino su verdad, la que le ha sido asignada conocer. El remedio del filósofo contra el amor será la comprensión del ridículo. De aquí la condescendencia de todo hombre de razón.
En el mejor, o en el peor de los casos (esto depende de puntos de vista), el espíritu idealista, ese que concibe las cosas desde cierta distancia, será por casualidad, filósofo y artista a la vez: he aquí el tipo de escritor que a mí me gusta.
martes, 10 de julio de 2007
Veinticuatro
Soliloquio de Bernardo
Lo más difícil es sacarse la máscara, frente a uno mismo. Mirarse, y decir: esto es lo que soy, y no otra cosa. No soy, la proyección de mis deseos.
Y no estoy hablando de la máscara que uno se pone para decir “buenos días”, no estoy hablando desde el punto de vista de la hipocresía social, hablo del individualismo como base, hablo del auto-conocimiento, hablo de la mentira auto-impuesta. Hablo del terror de conocerse a uno mismo, de verse expuesto ante el ojo del espejo. Y del terror que causa la idea de no poder ser otra cosa distinta de lo que uno es: un punto en la nada, que a la vez, y sin embargo, contiene un universo en sí mismo. Un universo de ideas que terminan enrollándose con otro millón de ideas y de vidas y de corazones ajenos que nunca podremos retener, ni conocer del todo.
Y no estoy hablando de la máscara que uno se pone para decir “buenos días”, no estoy hablando desde el punto de vista de la hipocresía social, hablo del individualismo como base, hablo del auto-conocimiento, hablo de la mentira auto-impuesta. Hablo del terror de conocerse a uno mismo, de verse expuesto ante el ojo del espejo. Y del terror que causa la idea de no poder ser otra cosa distinta de lo que uno es: un punto en la nada, que a la vez, y sin embargo, contiene un universo en sí mismo. Un universo de ideas que terminan enrollándose con otro millón de ideas y de vidas y de corazones ajenos que nunca podremos retener, ni conocer del todo.
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